QUASAR -Capítulo 1-

CAPÍTULO 1

Un rayo de luz explota desde un centro oscuro, y maravillosas ondas atraen una energía, e increíble estela de un intenso azul. En la película se denota lo maravilloso que suele ser el espacio, y por ello hoy estoy sentada en cátedra de astrofísica. Aburrido para algunos, magnífico para mí. Les sorprendería lo que uno descubre aquí, y aún más en la clase del señor, Clark “S”, ya sabrán del porque se hace llamar así. El profesor S, se interpone frente a la enorme pantalla y el foco, proyectando una alargada sombra sobre la pared, finalmente enciende las luces dentro del aula.

Pestañeo, ante la interrupción.

—¿Los quasares, realmente porqué son fenómenos? ¿Son algo así como una estrella del rock? A priori: Terminaremos todos convertidos y tragados por agujeros negros movidos por su música.

Él detiene la marcha del video y da inicio a su discurso, ahora todos estamos atentos a su pregunta o respuesta. Lo veo guardar su pluma en el bolsillo frontal de su camisa, y es de esperar, sonríe complacido consigo. Lo he dicho: el hombre ama los desafíos. Por ello me he inscripto a su tutoría, es uno de los mejores académicos en la Universidad. Pues, tampoco adivinaría jamás, lo convincente que es a la hora de impartir sus clases.

—Un centro en un gran escenario… Alumnos, imaginen un ser magnético, —mi compañero de lado vocifera el nombre de Magneto, y risas retumban en el salón, incluyendo la mía—. ¡Ajá exacto, muy ocurrente señor Adams! Continúo; —el profesor se coloca de manera casual en apoyo sobre su escritorio—. Eso lo convierte en alguien absorbente, y muy, muy explosivo con tal brillo, o sea hasta vomita su ego. Cerca de estos hay una energía de billones, en otras palabras, arderían mis ojos.

Asiente conforme a su ejemplo.

—Ahora tu… —Dicen mi nombre, entonces elevo mi vista fuera de mis anotaciones—. Sí, gracias por el nuevo aporte Adams. Ehm, en que estaba, ah sí. Candela. ¿Dime, qué sacas de estos Rock-stars?

Aumento de risas. Pienso; es una de las asignaturas más felices en astronomía. Endurezco mi cuerpo en el asiento, el hecho es tratar que los nervios no me afecten. En cambio, ruedo el lápiz entre mis dedos, antes de crear alguna contestación. Carraspeo, no obstante, estoy segura de mí misma. Dije.

—Son supermasivos, brutales devoradores de luz, son parásitos. —A mi lado compañeros ríen—. Asimismo, también considero; son hermosos creadores de verdaderas galaxias…

Finalmente me voy apagando, ante el silencio de los alumnos, además de aludir al hombre entrado en años y en cuerpo y experiencia, que me observa con seriedad. Lo puedo notar deshaciendo mi vago concepto, sin embargo, comienza a moverse pensativo a lo ancho del salón. Nuevamente avanza y esta vez es en mi dirección, me genera ansiedad al verle subir las cuatro filas, en seguida mueve a mi compañero Adams, y se coloca junto. Rasca su mentón, y pasea su mirada hacia cada uno dentro del lugar.

—Saben que ese “ego”, el del quasar es muy necesario. Su imán es implacable para mover, acercar cuerpos, esos que convidan su luz. Es un fenómeno maravillosamente extraño. Aquí Candela ha dicho algo muy interesante acerca de estos estelares, imagínenlos como las estrellas de Rock, ¿ah? Se iluminan por la energía que imantan. ¿Cierto?, pues su concierto es concurrido. —Sonríe y voltea hacia mí—. Has observado muy bien, el caso que no hace del todo mal, ¿por qué pensar que solo desarman, absorben? Si también tienen el arma de alinear, brillar y tal has dicho: crear lo nuevo.

—Son el centro de un todo, si ellos dan un inicio quizás, usted lo dijo, también pueden zanjar un período, pues entonces lo único que no comprendo: ¿cuál es la causa de que disipen por completo?

Recobro compostura, al considerar a Adams a la diestra de “S”, y dicha cercanía y atención de este; entonces ya no me siento tan cómoda como en un principio. Suelo enfebrecer mi estado, ante cualquier debate de interés acostumbro advertir un subidón de energía, y ya, reacciono por impulso. Seguro, el señor Clark trata de revertir y reformular hipótesis, y así nuevamente otra disputa dará inicio.

—¡Ja! Esto merece un premio. ¿Puedo?

Estoy desconcertada, parpadeo, aunque asiento contestando a su pregunta. La presión de sus dedos es sutil, al colocar adhesivos de estrellas sobre mis pómulos, al momento sonrío al profesor Clark, él hace esto a cada alumno que logra oponerse, o dar inicio a un tema el cual quiere que concluyamos nosotros mismos. Cuando está bañando mi rostro recreando una constelación, una potente música lo interrumpe, por consecuencia este ciñe su cejo. El teléfono de mi compañero Adams, resuena a nuestro lado, y segundo después se enciende la alarma del término de hora.

El profesor Clark ya de pie, dijo.

—Señor Adams, usted escucha lo que opino sobre los móviles en clase. Queda advertido.

—Lo siento, ya, ya no volverá a repetirse. Perdón.

—Ajá, mmm, ¿qué banda es esa? La del tono…

Adams boquea confundido, luego se compone y sonríe viéndonos.

—E-es, son fabulosos señor, y curioso, su nombre es muy oportuno, se llaman Quasar.

Clark menea su índice, mientras cabecea en reconocimiento, en cuanto a mí, solo los observo sin comprender.

—Oh, ya sabía yo, mi hija me tiene loco con esos chicos. Pero, entre nos, me agradan. —Diciendo eso se aleja hacia su escritorio—. ¡Hasta la próxima, alumnos! Nos veremos y en esa oportunidad quiero mucho del tema. Infórmense, e instruyan sus propias teorías, tal vez se ganen más que estrellas.

Aclara, y en eso revela la gran ese, común en color rojo[1], que sutilmente esconde debajo de su camisa.

Se escuchan chismorreos y más risas. Lo curioso que gran número de alumnos están dentro del salón, muy diferente a otras clases que casi siempre pelean por quien sale disparado primero. Recojo mis cosas, tratando de apurarme y llegar al metro sin demoras. Aún el tráfico a estas horas es apenas tranquilo.

—Hasta la próxima Candela.

—Chao, Adams.

Corro, presurosa cruzando el campus, casi llego, en tanto en los portones de UV.LA, noto los elevados risos de Melissa. Al verme entre personas, esta salta de un lado a otro, haciendo que rebote el estuche de su violín. Mi amiga continúa en lo suyo como un canguro.

—¡Ey, aquí Candela! ¡Aquí!

Llego hasta ella y soy atrapada en un caluroso abrazo. Melissa se aleja sonriente, mientras yo la imito.

—Que energía Mely…

—Ay, no tengo mucho tiempo Cande. —Me ve confundida—. ¡¿Otra vez te ha puesto eso en todo tu moflete?!

Dice al pasar todas sus palmas sobre mis mejillas, al hacerlo recuerdo las pegatinas.

—Deseo algo de ti, ¡te he alcanzado necesito que me hagas un gran favor!

Sin más comenzamos a andar, y en ello la contemplo con aprensión.

—¿Y bien?

Sin decir más la escucho, viendo como gesticula sin disimulo su entusiasmo. Mi mejor amiga ama la actuación, y sí, afortunadamente vive en la gran ciudad del cine. Pues eso no lo hace nada fácil tampoco, Melissa se ha presentado a numerosos castings, yo ya me he aburrido de verle ir y venir con su bella carita larga de tanta tristeza, luego de quedar fuera.

—Esta vez es diferente morena, siento que esta es mi gran, enorme oportunidad. ¡Debo tomarla por los cuernos!

Río, echando mi cabellera negra fuera de hombro.

—Frena eso Candela, tienes que cubrirme el turno en la librería. Si falto, tu mamá va a matarme.

Resoplo, en seguida me abanico el rostro debido al calor. En Los Ángeles, de pie sobre la calle, hay demasiado fuego, me está matando, y eso que nací y admito, moriré en este sitio. En otras palabras, por un día, tan solo uno, quiero un cambio. En otro caso, quizás algo frío, que me erice por completo, fantaseo, he hecho de mi vida una rutina.

—Por qué tan callada Cande, dale, dime que sí. ¿Siií?

Melissa imita un perfecto tono en español, en efecto el acento no es del todo acertado.

Mhm, eso te va a costar.

—Qué, qué quieres a cambio… Quién me ha despertado, obtendrá de mí los mejores deseos. Pide mi señora.

—Oh, ya cállate. Ese es el papel el cual interpretarás, es enserio, ¿Aladino?

—No, solo se me vino en mente. Además, no me sienta lo de Genio.

Trato de concentrarme donde vamos, ya casi, estamos cerca de nuestro medio de trasporte. Tengo pensado cambiar mi ruta, ya que pretendo hacerle el favor. Aunque ella aún no lo sabe.

—Quieres que comparta todo un año Netflix contigo, hecho. ¿Mi ropa?, listo. ¿Algo más? Ah, escucharte sobre tu espacio, estrellas y números infinitos. Sin peros. —Le tomo de su chaqueta, y pretendo cruzar la vía sin que ella sea atropellada por un remolque. Al llegar al otro lado me detengo, y fijo mi mirada en sus perfectos ojos verdes.

—Ya. Lo haré, está bien. Acepto, un canje muy jugoso.

—Va, va, ya sabía yo que no me eliminarías lo de escucharte hablar de tus hobbies. Eres perversa Candela Long.

Revuelve mi cabellera, mientras se queja sobre escucharme hablar de astros, luego continuamos el camino hacia el centro. Después de mucho, no he sido testigo del apuro de mi amiga, nunca llega a tiempo a ningún sitio. Excepto las audiciones, motivo extra. Alcanzando el primer bulevar la gente ronda sin detenerse, los imito, en tanto soy rodeada de pensamientos.

—Debo avisarle a mamá que no me encontrará en casa.

—No te preocupes.

Giro rápidamente el cuello en su dirección, gracias a la velocidad de rotación me da un dolor agudo en él, enseguida masajeo la zona.

—Lo tuyo es grave, prácticamente todo el año o casi durante he sido tu agenda, y ahora vas y me ganas. Bendito cast.

Me carcajeo, su cara me dice: “Estás exagerando”. Ella bufa y repite.

—Mira que eres una exagerada.

Continúa renegando, y en eso, un bus estaciona frente, arrojando su humo directo en nuestras narices. Ambas tosemos sin contenernos, y cuando logro calmar mi garganta y alejar el sabor amargo, sin más dilatación, le estoy gritando a su conductor. Melissa me toma del antebrazo, tratando que baje la voz. La veo realmente mortificada, es que casi nadie se ha aludido la realidad en la cual estamos. Qué mundo cruel.

Ella me deja espacio, una vez nota que el vehículo avanza, y al tris defino la imagen de difusión que se adhiere en chapa, en un tamaño visible para transeúntes; al fin y al cabo, mi curiosidad no necesariamente es en cualquier publicidad. Una tipografía moderna resalta en color neutro, y casi en cámara lenta logro leer el título. «Quasar.» En mi memoria surge el recordatorio, el momento exacto cuanto he escuchado el tono de llamada en el móvil de Adams.

Un sonoro suspiro al fin despierta mi retardo, oigo a Melissa.

Es ahí que recorro el trayecto del colectivo hasta perderle de vista.

—Uf, quien pudiera tener ese par observándote. Ni hablar, si me canta al oído.

—¿De qué hablas?

—Eh, es en serio, ¡a él me refiero!

Parpadeo, y en cuanto volteo mi concentración en Mely, descubro su mano extendida en dirección al andén del frente, al otro lado en avenida; un gran cartel de difusión cubre parte de una azotea sobre un edificio. Parece de risa, es el doble de tamaño del anterior, con singular efecto, impacto y medio me llevo.

Trago el grueso nudo, y froto mis pestañas pintadas, creo dejar máscara por todo mi ojo izquierdo.

Imaginen que los quasares y sus vientos y su magnetismo, tienden a obrar con las estrellas, como bailando con ellas, pudiendo de esa forma refractar y colorear unos aros de un añil tal, dejándote sin aliento. Un increíble espectáculo que indagar. A mi parecer, sería lo más hermoso de lo que podría ser testigo. Hasta ahora. Porque esos luceros que están impresos en aquella imagen, son un verdadero quasar.

—Wao.

—Sí, wao. Esta banda está en su momento, aunque lo mejor es su vocalista, Alioth. Es un bombón, claro, a más de talentoso el chico, hay que decirlo.

—¡¿Alioth?! Vaya, después de todo, llego a comprender lo de su banda. Si su nombre…

Melissa toma el aspecto de sospecha, responde.

—No me digas.

—Sí, es una estrella que es parte de Osa Mayor, es muy brillante, y esta es la cola y es la más cerca…

Mi amiga cruza sin aviso, haciendo un movimiento de hastío con sus brazos.

—¡Ay Dios, matarme con un gran, el más grande de los meteoritos! —Continúa avanzando sin mí, allí frenética diviso a ambos lados de vía, y luego de no prever peligro; mis sentidos se detienen por un instante en dicho y bendito afiche. Inclino mi cabeza, tratando de adivinar si la fotografía tiene exceso de Photoshop—. ¡Ey, Candela vienes, debo avanzar! —Niego, me encuentro atenta en aquellos fanales de un vibrante azul quasar—. Uy-uy ¡alguien se ha enamorado!

Suspiro, avergonzada ante aquel resuelto grito, y trato de despejarme, eventualmente observo en su dirección, ella se encuentra riendo.

—Ya para tonta.

Minuto más tarde, hace una reverencia y alza su brazo en un expresivo saludo, se despide, en tanto crea un signo al modo religioso. Diciéndome que necesita de mucha ayuda en casting. Nos mandamos un corto beso, y dibujo un corazón con mi índice sobre mi blusa. Melissa dice un silencioso “gracias”, pronto sostiene el instrumento y ligero voltea, emprendiendo hacia destino.

Me quedo viendo su silueta, y a sus risos rebotar hasta perderle de vista. Al instante recuerdo que debo llegar a la librería, obligatoriamente cubrir el turno de Melissa. Si no lo cumplo, mi madre nos matará a ambas y esta vez; sin tomarla ni beberla, llevaría la peor parte, solo por ser familia. Bufo, y arreglo mi cabellera en alto, permito que suaves mechones largos caigan a cada lado de mi rostro, y casi sin querer miro por encima.

—Okey, ¿qué hago aquí, y colgada por ti? —El azul y expresión en ellos parece sonreírme, entonces devuelvo una dócil sonrisa, ahora bien, me alejo con algo de rudeza sobre mis talones, zapateando encamino a Angelo Books.

¡DEJA TU IMPRESIÓN DEBAJO EN LA CAJITA DE COMENTARIOS! <3Gracias.


[1] El profesor Clark, posee o hace referencia a la “S” debido a su nombre: “Clark” como Clark Kent, y refiere a que viene del espacio, como lo es el famoso personaje de Superman.

Les dejo la PLAYLIST en Spotify de la obra por si desean escucharla, esta novela incluirá género de fantasía, y romance.

Además, hallarán letras escitas por Alioth Mitchell ¿quieres conocerlo? Pues dentro de muy poco ¡en AMAZON!

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English Version

CHAPTER 1

A beam of light explodes from a dark center, and wonderful waves attract an energy, and incredible trail of an intense blue. The film shows how wonderful space can be, and that’s why today I’m sitting in a chair of astrophysics. Boring for some, magnificent for me. You would be surprised what one discovers here, and even more so in the class of Mr. Clark “S”, you know why he calls himself that. The professor, standing in front of the huge screen and the spotlight, casting an elongated shadow on the wall, finally turns on the lights inside the classroom.

I blink at the interruption.

“Why are quasars really phenomena? Are they something like a rock star? A priori: We will all end up converted and swallowed by black holes moved by their music.”

He stops the video and starts his speech, now we are all attentive to his question or answer. I see him put his pen in the front pocket of his shirt, and, as expected, he smiles with a pleased look on his face. I’ve said it: the man loves a challenge. That’s why I signed up for his tutoring, he’s one of the best academics at the University. Well, you’ll never guess how convincing he is when it comes to teaching his classes either.

“A center on a big stage… Students, imagine a magnetic being,” my sidekick shouts Magneto’s name, and laughter echoes through the room, including mine. “Aha exactly, very witty Mr. Adams! I continue,” the professor casually leans on his desk. “That makes him absorbing, and very, very explosive with such brilliance, I mean he even throws up his ego. Near these there is an energy of billions, in other words, it would burn my eyes out.”

Nod in accordance with their example.

“Now you…” They say my name, so I look up from my notes. “Yes, thanks for the new input Adams. Uhm, where was I, ah yes. Candela. Tell me, what do you get out of these Rock-stars?”

Increased laughter. I think; it is one of the happiest subjects in astronomy. I harden my body in the seat, the fact is to try not to let the nerves get to me. Instead, I roll the pencil between my fingers, before I create any reply. I clear my throat, however, I am sure of myself. I said.

“They are super massive, brutal devourers of light, they are parasites.” My companions laugh at me. “Likewise, I also consider; they are beautiful creators of true galaxies…”

I finally fade away, before the silence of the students, besides alluding to the man of advanced years and body and experience, who observes me with seriousness. I can notice him undoing my vague concept, however, he begins to move thoughtfully across the room. Again he moves forward and this time it is in my direction, it generates anxiety in me to see him move up the four rows, he immediately moves my companion Adams, and stands next to me. He scratches his chin, and sweeps his gaze over everyone in the room.

“They know that this “ego”, that of the quasar is very necessary. Its magnet is relentless to move, to bring bodies closer, those that invite its light. It is a wonderfully strange phenomenon. Here Candela has said something very interesting about these stars, imagine them, the Rock stars, huh? They are illuminated by the energy or gift and magnet. Right? Well, their concert is crowded.” He smiles and turns to me. “You have observed very well, the case that does not do all bad, why think that only disarm, absorb? If they also have the weapon to align, to shine and as you said: to create the new.”

“They are the center of a whole, if they give a start perhaps, as you said, they can also close a period, then the only thing I don’t understand. What is the cause of their complete dissipation?”

I regain my composure, when I consider Adams to the right of “S”, and his closeness and attention; then I no longer feel as comfortable as at the beginning. I tend to feverish my state, before any debate of interest I usually notice a surge of energy, and already, I react on impulse. Surely, Mr. Clark tries to reverse and reformulate hypotheses, and so again another dispute will start.

“Ha! This deserves an award. May I?”

I am puzzled, I blink, though I nod in answer to his question. The pressure of his fingers is subtle, as he places star stickers on my cheekbones, at the moment I smile at Professor Clark, he does this to every student who manages to object, or initiate a topic which he wants us to conclude ourselves. When he is bathing my face recreating a constellation, a powerful music interrupts him, consequently he raises his eyebrow. My partner Adams’ phone rings next to us, and a second later the time alarm goes off.

Professor Clark already standing, said.

“Mr. Adams, you listen to what I have to say about cell phones in class. Be warned.”

“I’m sorry, it won’t happen again. I’m sorry.”

“Aha, mmm, what band is that? The one with the tone…”

Adams gasps in confusion, then composes himself and smiles looking at us.

“I-It`s, they are fabulous sir, and curious, their name is very timely, they are called Quasar.”

Clark wiggles his index finger, while nodding in acknowledgment, as for me, I just watch them blankly.

“Oh, I knew it, my daughter makes me crazy about those kids. But, between us, I like them.” Saying that, he walks away to his desk. “Until next time, students! We’ll see each other and on that occasion I want a lot of the subject. Inform yourselves, and instruct your own theories, maybe you’ll earn more than stars.”

He clarifies, and then reveals the large, common red[1] one, which he subtly hides under his shirt.

There is gossip and more laughter. The funny thing is that a large number of students are inside the classroom, very different from other classes that almost always fight over who gets shot first. I gather my things, trying to hurry and get to the subway without delay. Even at this hour the traffic is barely calm.

“Until next time, Candela.”

“Chao, Adams.”

I run, hurrying across campus, almost there, while at the UV.LA gates, I notice Melissa’s raised giggles. Seeing me between people, she jumps up and down, bouncing her violin case. My friend continues to do her thing, she’s a kangaroo.

“Hey, here Candela! Here!”

I reach her and am caught in a warm embrace. Melissa pulls away smiling, as I mimic her.

“What energy Mely…”

“Oh, I don’t have much time Cande.” She looks at me confused. “Did she put that all over your cheeks again?!”

He says as he runs all his palms over my cheeks, as he does so I remember the stickers.

“I want something from you, I have reached you, I need you to do me a big favor!

Without further ado, we start walking, and I look at her with apprehension.

“Well?”

Without saying more I listen to her, watching her in particular gesticulate without disguise her enthusiasm. My best friend loves acting, and yes, fortunately she lives in the big city of cinema. Well, that doesn’t make it easy either, Melissa has been to numerous castings, and I’m already bored of seeing her come and go with her beautiful long face of so much sadness, after being left out.

-“This time it’s different brunette, I feel this is my big, big chance, I must take it by the horns!”

I laugh, tossing my black hair off my shoulder.

“Stop that Candela, you have to cover my shift at the bookstore. If I miss it, your mom is going to kill me.”

I snort, then I fan my face because of the heat. In Los Angeles, standing on the street there is too much fire, it’s killing me, and I was born and I admit, I will die in this place. In other words, for one day, just one, I want a change. In another case, maybe something cold, that makes me bristle all over, I fantasize, I’ve made my life a routine.

“Why so quiet Cande, come on, tell me yes. Yes, yes?”

Melissa imitates a perfect Spanish tone, in fact the accent is not quite right.

“Mhm, that’s going to cost you.”

“What, what do you want in return? Who has awakened me, will get from me the best wishes. Ask my lady.”

“Oh, shut up already. That’s the role you’ll be playing is, Aladdin?”

“No, it just came to my mind. Besides, I don’t feel like Genius.”

I try to concentrate on where we are going, we are almost close to our means of transportation. I plan to change my route, as I intend to do her a favor. Although she doesn’t know it yet.

“You want me to share a whole year of Netflix with you, done. My clothes? Done. Anything else? Ah, hearing from you about your space, stars and infinite numbers. No buts.” I grab her jacket, and pretend to cross the track without her getting hit by a tow truck. Reaching the other side I stop, and fix my gaze on her perfect green eyes.

“I’ll do it. I’ll do it, all right. I accept, a very juicy swap.”

“I knew you wouldn’t cut me out of listening to you talk about your hobbies. You are wicked Candela Long.”

She ruffles my hair, as she complains about hearing me talk about stars, then we continue on our way to the center. After so much, I haven’t witnessed my friend’s rush, she’s never anywhere on time. Except auditions, extra reason. Reaching the first boulevard, people are walking around without stopping, I imitate them, while I am surrounded by thoughts.

“I must tell mom that she won’t find me at home.”

“Don’t worry.”

I quickly rotate my neck in his direction, thanks to the speed of rotation I get a sharp pain in it, I immediately massage the area.

“Yours is serious, practically all year or almost all year I have been your agenda, and now you go and beat me. Blessed beast.” I guffaw, her face tells me: “You’re exaggerating“. She snorts and repeats.

“You’re an exaggerator.”

He continues to grumble, and at that, a bus pulls up in front, spewing its smoke directly into our noses. We both cough uncontentedly, and by the time I manage to calm my throat and get the bitter taste away, without any more procrastination, I’m yelling at the driver. Melissa grabs my forearm, trying to get me to lower my voice. I see her really mortified, is that almost no one has alluded to the reality we are in. What a cruel world.

She leaves me space, once she notices that the vehicle is moving forward, and at the tris I define the diffusion image that is adhered on a plate, in a size visible to passers-by; after all, my curiosity is not necessarily in any advertising. A modern typeface stands out in neutral color, and almost in slow motion I manage to read the title. “Quasar.” In my memory the reminder arises, the exact moment as soon as I heard the ringtone on Adams’ cell phone.

A loud sigh at last awakens my lag, I hear Melissa.

It is then that I walk along the route of the bus until I lose sight of him.

“Whew, who could have that pair watching you. No way, if it sings in my ear.”

“What are you talking about?”

“Hey, I’m serious, he’s the one I mean!”

I blink, and as soon as I turn my concentration on Mely, I discover her hand outstretched in the direction of the front platform, on the other side of the avenue; a large billboard covers part of a rooftop above a building. It looks like a laugh, it is twice the size of the previous one, with singular effect, impact and a half I take away.

I swallow the thick knot, and rub my painted eyelashes, I think leaving mascara all over my left eye.

Imagine that the quasars and their winds and their magnetism, tend to work with the stars, as if dancing with them, thus being able to refract and color some rings of such indigo, leaving you breathless. An incredible spectacle to investigate. In my opinion, it would be the most beautiful thing I could witness. Until now. Because those stars that are printed in that image, are a true quasar.

“Wao.”

“Yeah, wow. This band is in its moment, although the best is its vocalist, Alioth. He’s a sweetheart, of course, and he’s a talented guy, it must be said.”

“Alioth?! Well, after all, I come to understand about his band. If your name…”

Melissa takes on the look of suspicion, responds.

“Don’t tell me.”

“Yes, it’s a star that’s part of Ursa Major, it’s very bright, and this is the tail and it’s the closest…”

My friend crosses without warning, making a jaded motion with her arms.

“Oh God, to kill me with a great, the greatest of meteors!”

He continues advancing without me, there frantic I spot on both sides of the track, and after not foreseeing danger; my senses stop on the said, blessed poster. I tilt my head, trying to guess if the photograph has too much Photoshop.

“Hey, Candela, you’re coming, I must move forward!” I deny, I find myself attentive in those vibrant quasar blue beacons. “Oops, someone has fallen in love!”

I sigh, embarrassed at that resolute shout, and try to clear my head, eventually I look in her direction, she is laughing.

“Stop fooling around.”

A minute later, she bows and raises her arm in an expressive salute, says goodbye, telling me she needs a lot of help in casting. We blow a short kiss, and I draw a heart with my index finger on my blouse. Melissa says a silent “thank you”, soon holds up the instrument and lightly turns, setting off for her destination.

I keep watching his silhouette, and his laughter bouncing around until I lose sight of him. Instantly I remember that I must get to the bookstore, obligatorily cover Melissa’s shift. If I don’t comply, my mother will kill us both and this time; without drinking or drinking it, I would bear the brunt of it, just for being family. I snort, and fix my hair up, allow soft long locks to fall on either side of my face, and almost unintentionally look over.

“Okay, what am I doing here, and hung up on you?”

The blue and expression on them seems to smile at me, so I return a meek smile, now well, I walk away with some roughness on my heels, stomping off towards Angelo Books.


[1] Professor Clark owns or makes reference to the “S” due to his name: “Clark” as Clark Kent, and refers to the fact that it comes from space, as is the famous Superman character.

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