Biblioteca

En este espacio Viaggio te compartirá lecturas que he transcrito en entradas. Un momento para distendernos y disfrutar de la lectura.

Dim vales—and shadowy floods—
And cloudy-looking woods,
Whose forms we can’t discover
For the tears that drip all over:
Huge moons there wax and wane—
Again—again—again—
Every moment of the night—
Forever changing places—
And they put out the star-light
With the breath from their pale faces.
About twelve by the moon-dial,
One more filmy than the rest
(A kind which, upon trial,
They have found to be the best)
Comes down—still down—and down
With its centre on the crown
Of a mountain’s eminence,
While its wide circumference
In easy drapery falls
Over hamlets, over halls,
Wherever they may be—
O’er the strange woods—o’er the sea—
Over spirits on the wing—
Over every drowsy thing—
And buries them up quite
In a labyrinth of light—
And then, how, deep! —O, deep,
Is the passion of their sleep.
In the morning they arise,
And their moony covering
Is soaring in the skies,
With the tempests as they toss,
Like—almost any thing—
Or a yellow Albatross.
They use that moon no more
For the same end as before,
Videlicet, a tent—
Which I think extravagant:
Its atomies, however,
Into a shower dissever,
Of which those butterflies
Of Earth, who seek the skies,
And so come down again
(Never-contented things!)
Have brought a specimen
Upon their quivering wings.
Edgar Allan Poe (1809-1849)
¡Valles privados de luz,
fieros y umbríos torrentes,
cuyos contornos las gentes
nunca pueden descubrir!
Gota a gota, allí las lágrimas
sin cesar van deslizando
y las lunas agrandando
vense doquiera lucir.
Cada instante de la noche
crecen, y luego se achican;
al punto se modifican
y se cambian de lugar.
De sus faces siempre pálidas
emiten vapores ellas,
que a las tremantes estrellas
hacen su brillo ocultar.
Cerca de la medianoche,
otra más opaca luna,
que las hadas, por su bruma,
no encontraron superior,
y asiéntase en las montañas,
circunferencias extrañas,
esparciendo en derredor.

Nos traen las mariposas
partículas desgajadas
de aquella lunas hermosas.
Sus vestiduras flotantes
circuyen los caseríos,
los distantes señoríos
los bosques y el mismo mar.
Los espíritus danzantes
y los seres adormidos
en laberintos henchidos
de luz se ven sepultar.
¡Cuán profundo hállase entonces
el éxtasis de su sueño
mientras con pálido ceño
las vemos presto venir!
Levántase de mañana
y con sus lunares velos
cual albatros, por los cielos,
vense, al viento, sacudir.
Mas las hadas, una vez
que se hubieron refugiado
cabe esa luna, y dejado
lo que sirvióles de abrigo.
Ya nunca logran hallar
por aquellos mil lugares
ningunas lunas lunares
que sean refugio amigo.
Las moléculas del astro
pronto se volatilizan
y en fina lluvia deslizan
aquella materia astral.
Por eso, las mariposas
que en vano buscan los cielos,
insatisfechas, sus vuelos
escrutan lo sideral.
Y al descender ya cansadas,
en sus alas temblorosas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s